Holy Week and Easter Mass Schedule

April 13, Palm Sunday— English: (5:00pm Saturday) 7:00am, 9:00am, 11:00am, 5:00pm
Spanish: (7:00pm Saturday) 1:00pm

April 17, Holy Thursday— 5:30pm in Spanish, 7:30pm in English
Adoration of the Blessed Sacrament until 12:00 Midnight

April 18, Good Friday— 12:00pm Living Stations of the Cross by Life Teen
3:00pm Liturgy of the Word in English
6:00pm Liturgy of the Word in Spanish
Living Stations of the Cross in Spanish (Outside after 6:00 Service)

April 19, Easter Vigil— 7:30pm

April 20, Easter Sunday— English: 5:30am Sunrise Teen Mass (All Ages Welcome), 7:00am, 9:00am, 11:00am
Spanish: 11:15am(Outside), 1:00pm(Church)

Mass Intentions
Thursday, April 17
5:30 pm
Parish of St. Jerome
7:30 pm
Parishioners of St. Jerome
Friday, April 18
 
Saturday, April 19
7:30 pm
Parish of St. Jerome
Sunday, April 20
5:30 am
Parish of St. Jerome
7:00 am
Parish of St. Jerome
9:00 am
Parish of St. Jerome
11:00 am
Parish of St. Jerome
11:15 am
Parish of St. Jerome
1:00 pm
Parish of St. Jerome
Calendar

Hey now...Good Friday

Hey now,

While it is impossible to remember everything about one's childhood, one thing that seems to very clear to me, even now after all these years, is what happened on Good Friday. It was the first full free day during the school's Easter break, but it sticks out for another reason altogether. Every Good Friday that I can recall was cloudy and gray. Granted this is not that unusual for springtime in Chicago, but what made it so extraordinary was the fact that the sun would always break through in the afternoon. Around 3:00pm, or as the Good Friday service at the parish ended, the sun would shine with all the intensity of a summer's day.

Now I have to say I don't think that God became involved in the weather patterns in Chicago, or anywhere else for that matter, but it makes me believe as I still do that Good Friday has a different feel than any other day of the year. Obviously, liturgically it is unique in that it is the only day on which a mass in not celebrated anywhere in the world. All the remaining 364 days the community of the church gathers and is nourished by the celebration of the Eucharistic liturgy. However the church knows that we need strength for the journey through the Triduum, so part of the service on Good Friday is communion. We come forward as we do any other day, but this day we receive the Body of Christ that was consecrated during the previous day's Mass of the Lord's Supper.

There is no doubt that the Eucharist is the source and summit of who we are as a resurrection people, but the simplicity of the ritual proclaims to us that this is a day unlike any other. There is not a sign of peace, no fraction rite nor is the chalice offered to consume. The Blessed Sacrament is not even kept in the tabernacle. All this indicates that something is truly different about this day. What does make the liturgy so fulfilling is our ability to come forward to the cross. It is not elevated for us to gaze at; rather, it is laid in front of us allowing us to take as much time embracing this gift of our salvation.

There when the worship space is darkened, a light catches every rough contour of the wood of the cross, we come to show our reverence for what Jesus did to make this day so different. Some may offer a kiss. It is not even surprising to see someone embrace the harsh reality of this instrument of destruction. One may even feel the dampness where someone shed a tear remembering what sacrifice means and the unconditional love for all that this cross proclaims to us. While we cannot see anything literally lying at the foot of the cross, the area is indeed full. It is filled with all those experiences that have been too heavy to carry which are offered to Christ who willingly carries them in our stead. The area around the cross is laden with judgments and prejudices that we wish to be unburdened from, knowing that unless we come back to pick them up, Jesus will not ask us to carry them again.

Good Friday is different for many reasons, but the liturgy is truly profound in its simplicity. May we all find time on that day to move away from our normal routines and habits to remember and reverence what makes that day so special. In recalling what Jesus did for us, let us do something for him. Let us not merely fast from food, but may we fast from the harsh words and from persecuting others with words or actions. However, may we fill this day of the Triduum with the reality that the cross symbolizes; that is the unconditional love offered to us that we are called to extend to our sisters and brothers.

In Christ's Peace,
Fr. Gary

Hola a todos,

Se que es imposible recordar todo acerca de nuestra infancia, pero hay algo que es muy claro para mí, incluso ahora, después de todos estos años, es lo que ocurrió un Viernes Santo. Era el primer día libre completo durante las vacaciones de Pascua de la escuela, pero este recuerdo sobresale por otra razón. Cada Viernes Santo, que yo recuerdo estaba nublado y gris. Por supuesto este clima no es inusual para la primavera en Chicago, pero lo que lo hizo tan extraordinario fue el hecho de que el sol siempre aparecía por la tarde. Alrededor de las 3:00 pm, al terminar el servicio del Viernes Santo en la parroquia, el sol brillaba con toda la intensidad de un día de verano.

Ahora tengo que decir que no creo que Dios se involucrara en cambiar el clima en Chicago, o en cualquier otro lugar para este acontecimiento, pero todavía siento que Dios me permite creer que el Viernes Santo tiene una sensación diferente de cualquier otro día del año. Obviamente, la liturgia es única, ya que es el único día en que una misa no se celebra en todo el mundo. Todos los 364 días restantes la comunidad de la iglesia se nutre de la celebración de la liturgia eucarística. Sin embargo, la Iglesia sabe que necesitamos fuerza para viajar a través del Triduo, por lo que una parte del servicio del Viernes Santo es la comunión. Caminamos hacia adelante como lo hacemos en cualquier otro día, pero ese día recibimos el Cuerpo de Cristo, que fue consagrado en la misa del día anterior de la Cena del Señor.

No hay duda de que la Eucaristía es la fuente y cumbre de lo que somos como pueblo de la resurrección, pero la simplicidad del ritual nos proclama que este es un día distinto a los demás. No es un signo de la paz, ningún rito de fracción, ni el cáliz ofrecido para consumir. El Santísimo Sacramento ni siquiera se conserva en el tabernáculo. Todo esto indica que algo es realmente diferente en este día. ¿Qué quiere hacer la liturgia de manera satisfactoria? es que tengamos la capacidad para ir hacia la cruz. No está solo para su contemplación, más bien esta delante de nosotros para que nos permita tomar todo el tiempo que abarca este regalo de nuestra salvación.

Al oscurecer el espacio del culto, una luz captura cada contorno áspero de la madera de la cruz, esto nos vienen a demostrar nuestra reverencia que Jesús hizo para hacer de este día tan diferentes. Algunos pueden ofrecer un beso. Ni siquiera es sorprendente ver a alguien abrazar este instrumento de destrucción. Uno puede incluso sentir la humedad de las lágrimas que alguien derramo recordando lo que significa el sacrificio y el amor incondicional por todo lo que esta cruz nos proclama. Si bien no podemos ver nada, al pie de la cruz, el área de hecho está llena de todas esas experiencias que han sido demasiado pesadas para llevarlas y que las ofrecemos a Cristo, que de buena gana se las lleva en nuestro lugar. El área alrededor de la cruz está cargada de juicios y prejuicios que queremos dejar de llevarlos, a sabiendas de que a menos que volvamos a recogerlos, Jesús no nos pide llevarlos de nuevo.

El Viernes Santo es diferente por muchas razones, pero la liturgia es verdaderamente profunda en su simplicidad. Que todos encontremos el tiempo en ese día de alejarnos de nuestras rutinas y hábitos normales para recordar y reverenciar lo que hace que ese día sea tan especial. Al recordar lo que Jesús hizo por nosotros, vamos a hacer algo por él. Vamos no sólo ayunar de la comida, sino ayunar de no usar palabras duras y de perseguir a otros con palabras o acciones. Sin embargo, podemos llenar este día del Triduo con la realidad de que la cruz simboliza; el amor incondicional que se nos ofrece y que estamos llamados a extender a nuestras hermanas y hermanos

Con la Paz de Cristo,
Padre Gary

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